No todos los días se habla de serotonina en una sobremesa. Pero quizá deberíamos, porque detrás de muchos de nuestros estados de ánimo, de esas ganas de comerse el mundo en un bocado o de esa melancolía que a veces llega sin aviso, hay procesos bioquímicos que valdría la pena conocer. Uno de ellos involucra una sustancia poco conocida pero poderosa: el 5-HTP.
El 5-hidroxitriptófano, o 5-HTP, es un compuesto que el cuerpo produce a partir del triptófano, un aminoácido esencial que obtenemos de los alimentos. Y no es cualquier conversión; el 5-HTP es el paso previo a la serotonina, ese neurotransmisor al que muchos llaman “la hormona de la felicidad”. Es decir, sin suficiente triptófano, no hay 5-HTP… y sin 5-HTP, la producción de serotonina puede disminuir. Lo veo en mi propia familia, en mí mismo; cuando estamos bajos de energía, de ánimo, de motivación, muchas veces no es solo emocional, sino también químico.
Por eso se ha vuelto tan popular el 5-HTP como suplemento. Disponible en cápsulas o tabletas, su objetivo es claro; ayudar al cuerpo a tener más materia prima para fabricar serotonina. Se ha estudiado su posible beneficio en personas con depresión leve, insomnio, ansiedad, incluso apetito descontrolado. Pero ojo, no es magia ni reemplazo de un tratamiento médico. Es un complemento que, bajo supervisión profesional, puede hacer la diferencia.
El origen de todo este proceso está en algo tan cotidiano como lo que comemos. El triptófano está presente en muchos alimentos: pavo, pollo, huevos, semillas de calabaza, queso, plátano, salmón y hasta en el chocolate amargo. Sí, esa sensación de calma y bienestar que da el chocolate tiene algo de ciencia detrás. Pero la cantidad de triptófano que llega realmente al cerebro depende de muchos factores, y por eso algunos optamos por el 5-HTP como vía directa para ayudar en la producción de serotonina.
Las dosis más comunes de este suplemento varían entre 50 y 200 mg al día, aunque algunos protocolos llegan hasta 400 mg, siempre divididas y con seguimiento médico, preferentemente después de tomar alimentos. Tomarlo sin guía puede interferir con medicamentos antidepresivos o generar efectos secundarios como náuseas o somnolencia. Así que si estás pensando en probarlo, hazlo de la manera correcta, habla primero con un profesional de la salud.
Me gusta pensar que hay pequeñas herramientas que nos ayudan a regresar a nuestro centro. Que así como buscamos ejercicio, meditación, descanso o compañía, también podemos nutrirnos por dentro con conocimiento. Y si algo aprendí leyendo sobre esto es que el bienestar no siempre se nota en grandes gestos. A veces es ese empujoncito invisible que nos permite respirar mejor, dormir más profundo o simplemente ver con más claridad un día difícil.
Al final, como tantas cosas en la vida, se trata de equilibrio, y si hay una molécula que nos recuerda eso, es la serotonina. Invisible, silenciosa… pero vital.