Beber agua: más urgente de lo que crees (sobre todo en verano)

Hace unos días, después de una caminata matutina, sentí ese tipo de cansancio que no se quita ni con café ni con sueño. Era otra cosa: la sensación de tener la cabeza pesada, los músculos algo más torpes y estar más malhumorado de lo normal. ¿La causa? Simple: estaba deshidratado.

Y es que, aunque todos sabemos que tomar agua es importante, pocas veces dimensionamos cuán urgente se vuelvecuando el calor aprieta.

Según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC), la deshidratación leve puede provocar fatiga, mareos, dolores de cabeza y confusión. En climas calurosos como el de Arizona, esto puede escalar más rápido de lo que imaginamos.

El cuerpo humano está compuesto en más de un 60 % por agua, y durante el verano, ese equilibrio se ve amenazado constantemente por la sudoración, el ejercicio y la exposición prolongada al sol. De hecho, la Clínica Mayo explica que perder solo un 2 % de los fluidos corporales ya afecta el rendimiento físico y cognitivo. 

Y no se trata solo de tomar agua cuando ya sientes sed. La sed es un síntoma tardío. Como dice la doctora Tamara Hew-Butler, investigadora de salud en la Universidad de Oakland: “Cuando sientes sed, ya estás deshidratado”. Es decir, hay que adelantarse al cuerpo.

En promedio, los expertos recomiendan entre 2.7 y 3.7 litros de líquidos al día para adultos (según la National Academies of Sciences, Engineering, and Medicine), aunque esto puede aumentar si haces ejercicio o si el calor es intenso. Esto incluye agua, pero también líquidos provenientes de frutas, verduras, sopas y bebidas sin azúcar.

Algo tan sencillo como salir a caminar sin haber tomado agua puede ser el inicio de un desequilibrio que se manifieste con irritabilidad, calambres o, en casos extremos, golpes de calor.

Y aquí va algo personal; hace tiempo, durante un entrenamiento, terminé con algo de náuseas y un dolor de cabeza que no se fue en horas. El diagnóstico de mi doctor fue claro: deshidratación moderada.

Al oír la palabra moderada, le resté importancia… y por consecuencia, el problema escaló a niveles más preocupantes.

En uno de mis más recientes resultados de laboratorio, los niveles de creatinina en sangre estaban por encima del rango considerado normal. La creatinina es una sustancia que el cuerpo produce al descomponer la creatina, un compuesto necesario para generar energía en los músculos. 

Esa sustancia debe eliminarse por medio de los riñones, y si aparece elevada en los análisis, puede ser una señal de que los riñones no están filtrando correctamente.

Mi doctor fue muy claro; uno de los factores más comunes que puede elevar la creatinina sin una enfermedad renal de fondo es la deshidratación severa o sostenida

Cuando no tomamos suficiente agua, los riñones no funcionan al 100 %, y eso se refleja en los análisis. Es decir, no tomar agua suficiente no solo te agota, también puede confundir a tu cuerpo y a tus médicos.

Desde entonces, procuro tomar agua antes y después de ejercitarme, aunque solo vaya a dar una vuelta rápida a la cuadra.

También es importante entender que bebidas como el café, los refrescos o el alcohol no hidratan de forma efectiva, e incluso pueden aumentar la pérdida de líquidos. En días calurosos, hay que ser más estratégicos con lo que tomamos.

En este mundo en el que nos preocupamos por lo urgente y a veces olvidamos lo esencial, el agua sigue siendo una medicina silenciosa. No esperes a sentirte mal para beberla. Tu cuerpo, tu mente y hasta tu estado de ánimo dependen de ella más de lo que imaginas.

Hazlo por ti, por tu salud… y por ese próximo paseo bajo el sol que no debería arruinarse por algo tan prevenible.

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