¿Por qué un caldo calientito se antoja más cuando hace frío?
No hay invierno sin calditos. Basta que bajen unos cuantos grados el termómetro para que el cuerpo —y la memoria— nos pidan un caldo de pollo, un consomé de res o, mínimo, una sopa de fideo… o ya muy exigentes, un menudo o pozolito. Eso sí, como los de antes. No es casualidad; hay ciencia … Read more