El talón de Aquiles en mi salud se llama triglicéridos

Por más que he intentado mantenerme en forma, comer mejor y seguir las reglas del juego saludable, los triglicéridos siempre han sido mi talón de Aquiles. Ese numerito en el laboratorio que, cada que me hago estudios, me guiña el ojo con sarcasmo: “aquí sigo”. Y como yo, millones de personas enfrentan ese mismo reto silencioso. Porque los triglicéridos no duelen, no se sienten… pero pueden jugar en contra sin que uno lo note.

¿Qué son exactamente? En palabras simples, son un tipo de grasa en la sangre que usamos como reserva de energía. Si comes más calorías de las que gastas —sobre todo azúcares, harinas, alcohol—, tu cuerpo guarda el exceso en forma de triglicéridos. Y aunque suena práctico, tener niveles elevados puede aumentar el riesgo de enfermedades cardíacas y pancreatitis.

La buena noticia es que hay avances. Esta misma semana, la American Heart Association dio a conocer los resultados de un tratamiento experimental que promete revolucionar la forma en que controlamos el colesterol y los triglicéridos. Se trata de CTX310, una terapia de edición genética desarrollada por Verve Therapeutics que, con una sola dosis, logró reducir significativamente tanto el colesterol LDL como los triglicéridos en humanos.

Sí, leíste bien: una sola dosis.

Según el informe, el fármaco utiliza una técnica llamada CRISPR para “apagar” un gen específico (ANGPTL3), lo cual evita que el cuerpo produzca una proteína que interfiere con la eliminación de grasas en sangre. Esto no solo bajó el colesterol malo, también redujo hasta en un 55 % los triglicéridos en personas con altos niveles, incluso si ya estaban tomando estatinas u otros medicamentos. Aún falta camino por recorrer —está en fase experimental—, pero lo que representa es enorme: tratamientos de una sola aplicación, sin necesidad de pastillas de por vida.

Mientras tanto, ¿qué podemos hacer los que no tenemos acceso a terapias de edición genética? Volver a lo básico. Para bajar triglicéridos de forma natural, hay tres cosas que siempre me recuerdan los especialistas:

  • Menos azúcar: evitar jugos, refrescos, cereales azucarados y postres frecuentes.
  • Más movimiento: 30 a 45 minutos al día pueden marcar la diferencia.
  • Controlar porciones y alcohol: una cerveza diaria ya puede subir los niveles si no estás cuidando el resto de tu dieta.

También ayudan alimentos como la avena, el aguacate, las nueces y el pescado rico en omega-3 (como el salmón). Y por supuesto, hacerte estudios al menos una vez al año para llevar un control.

Yo sigo en el intento. Porque sé que, aunque CTX310 suene como ciencia ficción hecha realidad, la verdadera prevención empieza con pequeñas decisiones diarias. No se trata de hacerlo perfecto, sino de hacerlo posible.

Si tú también tienes esa batalla con los triglicéridos, no estás solo. Y si los avances científicos nos acercan a una solución más duradera, mejor aún. Pero mientras tanto, cuidar lo que comemos, lo que pensamos y lo que sentimos… sigue siendo nuestra mejor medicina.

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