Deducible: lo que pagarías de tu bolsillo antes de que el seguro diga “presente”

En el mundo de los seguros, hay términos que escuchamos una y otra vez pero que, muchas veces, no terminamos de entender del todo. Uno de ellos es el deducible. Y no, no es un tecnicismo reservado para agentes o ajustadores: es una parte clave de tu póliza que puede marcar una gran diferencia en tu bolsillo cuando más lo necesites.

En pocas palabras, el deducible es la cantidad de dinero que tú te comprometes a pagar de tu propio bolsillo cuando ocurre un siniestro cubierto por tu seguro. Después de cubrir ese monto, la compañía se encarga de pagar el resto, hasta el límite de tu cobertura.

Siempre le digo a mis clientes: la mejor forma de saber cuál es el deducible ideal para ti es imaginar que en este momento tienes una pérdida cubierta por tu póliza y preguntarte: “¿con cuánto dinero puedo contar de inmediato para cubrir mi parte?”

Si la respuesta es “solo tengo $100 en el banco”, entonces no tiene sentido contratar un deducible de $1,000, porque simplemente no podrías cubrirlo. Por ejemplo: si tu póliza de auto tiene cobertura de colisión y de “comprehensive” (amplia) y tu deducible es de $500, eso significa que si chocas o tu carro sufre daños cubiertos (como robo, vandalismo o una granizada), tú pagarías esos $500 y el seguro cubriría el resto.

Lo mismo aplica para el seguro de tu casa. Si tienes un deducible de $2,000 y una tormenta daña tu techo, esos primeros $2,000 correrán por tu cuenta, y el seguro pagará lo que reste del costo de reparación.

Aquí hay algo que mucha gente no considera: a mayor deducible, menor precio en tu póliza. Esto es porque estás asumiendo una mayor parte del riesgo. Pero cuidado: ese ahorro mensual o anual no sirve de nada si, llegado el momento, no tienes el dinero para pagar tu parte.

Otra recomendación es revisar tu deducible al menos una vez al año o cuando cambie tu situación financiera. Lo que hoy puedes pagar cómodamente, mañana podría ser más complicado si tu economía cambia. O al revés, si tienes un fondo de emergencia más sólido, podrías considerar aumentar tu deducible para reducir la prima.

En resumen:

  • El deducible debe ajustarse a lo que realmente puedes pagar en una emergencia.
  • Un deducible alto puede ahorrarte dinero en la prima, pero podría dejarte en problemas si no tienes el efectivo disponible.
  • Un deducible bajo te da más tranquilidad al momento de un siniestro, pero tu póliza costará un poco más.

Elegir el deducible correcto no es un juego de adivinanzas, es un ejercicio de realismo financiero. Al final, se trata de encontrar el balance entre lo que puedes pagar hoy y lo que podrías enfrentar mañana.

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