Pensar como inversionista; lo que he aprendido escuchando a Codie Sánchez

Una de las ventajas de leer, estudiar y escribir todos los días es que terminas descubriendo voces que no sabías que necesitabas, o que siquiera existían. Así me pasó con Codie Sánchez. Su enfoque financiero va directo al grano, sin rodeos. Escucharla no es motivacional en el sentido clásico, sino desafiante. Te sacude.

Uno de sus consejos más repetidos parece obvio, pero rara vez lo hacemos: “No compres cosas que pierdan valor, compra activos que te generen flujo.” Puede sonar a frase de libro de finanzas, pero cuando te detienes a mirar tu cuenta de banco, te das cuenta de que muchos de nuestros gastos recurrentes —ropa de moda, suscripciones— no generan nada. Al contrario, nos vacían.

Sánchez insiste en pensar como inversionista incluso con poco dinero. “Tu primera inversión puede ser tu tiempo”, dice. Y esto lo veo claro; en lugar de desplazarte sin rumbo en las redes sociales, puedes dedicar una hora diaria a aprender sobre un negocio, una industria, o cómo funciona el dinero. No es un giro radical, es estrategia diaria.

Otro concepto poderoso que repite es el de los “negocios aburridos”. En vez de lanzarse a crear “startups” (aplicaciones) tecnológicas, Codie busca lavanderías, estacionamientos, franquicias pequeñas… negocios que no brillan, pero que funcionan como reloj. Me hizo pensar: ¿y si el secreto no está en inventar algo nuevo, sino en operar mejor algo que ya existe?

También habla del valor de documentar tu progreso. “La claridad financiera llega cuando dejas de evitar tus números”. En mi caso, empezar a escribir sobre estos temas me ha dado justo eso; claridad y rumbo. Claro que no tengo todas las respuestas, pero he afinado mi brújula.

Quizás el aprendizaje más profundo que he sacado de escucharla es que construir riqueza no es un evento, es una serie de decisiones. Diarias, disciplinadas, silenciosas. Pero muchas veces incómodas.

No hay nada fácil en romper el ciclo de deudas, ni en empezar a invertir sin saber por dónde. Pero si hay algo claro en su mensaje, es que no necesitas suerte ni carisma; necesitas constancia. Y lo más importante…empezar.

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