Cuando hablamos de seguros de auto, casi siempre lo hacemos a partir de una experiencia desagradable. Un choque, un robo, una tormenta. Es en ese momento cuando llega la pregunta incómoda: “¿mi póliza cubre esto?” Y la respuesta suele depender de dos coberturas que para muchos pasan desapercibidas, pero que hacen toda la diferencia cuando las cosas se complican: Comprehensive (Amplia) y Colisión.
La cobertura Comprehensive está pensado para protegerte de lo inesperado, de esos sucesos que no dependen de ti ni de cómo manejas. Según la Insurance Information Institute, esta cobertura aplica en casos de robo, vandalismo, incendios, caída de objetos, desastres naturales o incluso cuando un animal se cruza en la carretera y daña tu vehículo. No hace falta imaginar un gran accidente: basta con recordar las tormentas de granizo son capaces de dejar un auto irreconocible en cuestión de minutos. O la escena más dura para cualquier propietario de vehículo, salir de casa por la mañana y descubrir que el auto ya no está donde lo dejaste. En cualquiera de esos escenarios, sin Comprehensive, el golpe no es solo emocional, también es financiero.
Por otro lado, la cobertura de Colisión cubre los daños de tu propio vehículo cuando hay un impacto, sin importar quién tuvo la culpa. Puede ser un choque con otro auto, con un muro o hasta con un poste en un descuido. La National Highway Traffic Safety Administration estima que reparar un auto tras un accidente menor puede costar entre $2,500 y $5,000 dólares, y eso solo en daños visibles. Lo he visto de primera mano: un raspón en el costado que parecía sencillo terminó en una reparación de varios miles de dólares porque había afectado sensores y pintura especializada. Con la cobertura de Colisión, esos costos no recaen totalmente en tu bolsillo.
Ambas coberturas funcionan con deducible, esa parte que paga el asegurado antes de que el seguro responda. Aquí suelo repetir a mis clientes una pregunta simple: “Si hoy tuvieras un accidente, cuánto dinero tienes disponible para cubrir de inmediato?” Porque de nada sirve elegir un deducible muy alto para pagar menos prima si, al momento de usar la cobertura, no puedes cubrir esa cantidad.
Lo importante de Comprehensive y Colisión es que no se limitan a “arreglar fierros”. Se trata de tranquilidad. En mi día a día veo a clientes recuperarse tras un robo gracias a Comprehensive, y a familias que pudieron reparar su auto tras un choque menor porque tenían Colisión. Al final, la diferencia no está en cuánto cuesta la póliza, sino en cuánto protege cuando la vida se sale de control.
El seguro mínimo puede cumplir con la ley, pero no necesariamente con la realidad. La realidad es que un árbol puede caer sobre tu auto, un conductor distraído puede golpearte, o una tormenta puede convertir tu carro en pérdida total. Y cuando eso pasa, lo último que quieres es sumar a la preocupación del accidente la carga de una deuda enorme.
Por eso, hablar de Comprehensive y Colisión es hablar de previsión, de reconocer que no podemos controlar lo que ocurre en la calle, pero sí podemos decidir cómo enfrentarlo. Porque al final, lo que se asegura no es solo el vehículo: es la tranquilidad de saber que pase lo que pase, tendrás cómo seguir adelante.